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EL CAPITÁN MARÍTIMO ASEGURA QUE “NO SE HAN DEJADO DE HACER INSPECCIONES

” Serafín Díaz dice que sólo hay que revisar el 30% de los buques Redacción.A Coruña El capitán marítimo de A Coruña, Serafín Díaz, aseguró ayer que “no tiene base” la denuncia presentada por la sección comarcal coruñesa de la CIG para exigir una investigación de la “irregular actividad” del responsable de Capitanía. Serafín Díaz ha expresado su “sorpresa” por la denuncia de la central nacionalista y manifestó desconocer en qué se basan porque “no se han dejado de hacer inspecciones” A este respecto, defendió al “buen equipo de profesionales” tanto del despacho de buques como de inspección marítima y el “control severísimo” al que se somete a los barcos que entran y salen del puerto de A Coruña. Resaltó que en el puerto coruñés “se extreman las precauciones” y agregó que si los barcos no reúnen las condiciones se quedan en las instalaciones. “No salen de aquí”, recalcó. “Podemos equivocarnos, pero no cometemos irregularidades”, garantizó Serafín Díaz, acusado por el sindicato de “autorizar irregularmente a zarpar sin inspección” a un total de once barcos desde el pasado mes de febrero. El capitán marítimo de A Coruña ha explicado en su defensa que el Real Decreto 91/2003 del 4 de febrero de 2003 limita la inspección al 30% del promedio anual de los barcos con necesidades de revisión. Inspecciones En cuanto a los casos concretos citados por el sindicato en su denuncia, algunos ya denunciados por LA OPINIÓN, Serafín Díaz argumentó que no se opuso a la inspección del Histria Emerald el pasado verano, sino solamente a que la máquina del buque permaneciese inmovilizada “porque en todo momento debe estar lista para salir”. Sobre este buque en concreto, el capitán marítimo insistió en que su rechazo a la inspección ampliada, con el paro de la máquina durante un total de dos horas, se debió a la necesidad de “garantizar la seguridad de la terminal” en donde estaba atracado. En este sentido, aseguró que “ninguna refinería en el mundo lo permitiría”. Asimismo, defendió la salida sin inspección del buque de pasaje BO II, con 29 años de antigüedad y que carecía de certificados internacionales que avalasen su seguridad, según ha denunciado la CIG. El capitán marítimo aseveró que la inspección de este barco “era imposible salvo demora de tres días”, puesto que su salida coincidía con el puente de la Constitución, por lo que autorizó que zarpase. Sin embargo, según remarcó Díaz, envió un fax a Capitanía Marítima de Las Palmas, siguiente puerto de destino de este buque, para instarle a realizar una inspección al barco “si éste lo consideraba oportuno”. Por último, pidió que “no se trate de culpar a la Administración sin motivo”. En este sentido, aludió al caso del DM-Spiridon, un mercante libanés acusado de realizar un vertido ilegal ante las costas gallegas. Serafín Díaz subrayó que la Administración “no es responsable” de que el buque permanezca retenido sino que lo es el armador del barco, la empresa Spiridon Trading and Maritime, por no pagar la fianza de 900.000 euros exigida. La CIG denunció esta semana que el capitán marítimo había incumplido el decreto de febrero de 2003, al no inspeccionar estos once barcos. Además de los tres buques ya señalados, en la denuncia de la CIG figuran también el Ettrick, un gasero con bandera de Reino Unido y 13 años de antigüedad; el Van Gogh, de pasaje y abanderado en San Vicente con 28 años; el Perast, un granelero de San Vicente y 20 años de antigüedad; el Sigas Governor, un gasero de Singapur de 21 años; el Dutch Pilot, un quimiquero holandés de 20 años; el Southgate, un granelero de Liberia de 22 años; el Moorgate, un granelero de 14 años de Panamá; un petrolero ruso de 27 años, el Igrim; y, por último, el Corinth, un petrolero con bandera de Singapur y 16 años de antigüedad. El sindicato ha exigido al Ministerio de Fomento que abra una investigación al respecto y asegura que el comportamiento de Serafín Díaz puede ser constitutivo de delito.