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Dos navieros vigueses SILVEIRA Y FERNÁNDEZ TAPIA empresarios en paralelo

Son los dos principales navieros españoles. Curiosamente, ambos nacieron en 1938. Sin embargo, sus respectivas peripecias vitales y trayectorias hasta la cima del éxito empresarial han sido muy diferentes. Ambos ciudadanos singulares, sus personalidades parecen casi antagónicas. Uno nació y vivió sus primeros años en las duras tierras del interior de la provincia de Badajoz, en Helechosa de los Montes, casi lindando con Toledo. El otro contempló la ría de Vigo desde niño y experimentó la ligazón con el mar. El primero, desde la lejanía, pronto se sintió tan gallego como su padre, sintió la llamada de ese mar y recaló en Galicia, eligiendo más tarde nuestra ciudad como base de operaciones para sus empresas. El segundo, de lejanos orígenes catalanes, maneja sus negocios desde su centro logístico en Madrid. José Silveira Cañizares estudió bachillerato en Toledo, y, posteriormente, Náutica en A Coruña, especialidad de máquinas. Por su parte, Fernando Fernández Tapias, de familia viguesa, no terminó el bachillerato por bajo rendimiento escolar, aunque ahora ostenta un diploma acreditativo de un curso en el Centro de Estudios Económicos de Deusto. A Fernández Tapias le gusta figurar, los cargos, hacer alardes propios de nuevo rico, que el mundo próximo gire a su alrededor. Por el contrario, Silveira, es un clásico de los negocios, persona discreta, hombre poco dado a los excesos, que en fechas recientes tuvo obligado protagonismo en los medios de comunicación, con motivo de un homenaje a su labor como empresario José Silveira Cañizares se casó en un sola ocasión, con María Rosario Martín Alonso, quien en todo momento le acompañó en las sucesivas empresas como su más cercana colaboradora. Mientras que Fernández Tapias, que acaba de pasar por el trámite del desposorio por tercera vez, encontró su fortuna a los veinte y pocos años, cuando contrajo primeras nupcias con Chiqui Riva de Luna, asturiana y una de las herederas de la Naviera Suardíaz, enlace que en su día fue motivo de controversia social; pero que le sirvió para entrar en el mundo de dinero y comenzar a relacionarse en los ambientes navieros. Tras más de doce años de matrimonio y seis hijos, el Tribunal de la Rota declaró nula aquellas primera unión por “inmadurez psicológica”. Nunca ser inmaduro durante tanto tiempo, irreflexivo con contumacia, quizás como estrategia, resultó tan rentable. José Silveira Cañizares En las escuetas biografías para la prensa no aparece su relación con Pescanova, empresa para la que, cuando terminó sus estudios de náutica, en 1965, trabajó a bordo de algunos barcos, como jefe de máquinas. Tampoco se menciona su temprana incursión en negocios inmobiliarios, con la promotora Urbanosa, cuando Remolcanosa era todavía una pequeña empresa de remolcadores fundada en el año 1974. En la década de los 90, Remolcanosa ya contaba con una considerable flota repartida estratégicamente en puertos base de todo el litoral español. Tras la compra de la portuguesa Tinita, hoy Remolcanosa Portugal, que operaba con doce barcos, se convirtió en una de las empresas de remolque y salvamento más importantes de Europa, contando en la actualidad con cerca de treinta embarcaciones de este tipo. Uno de los remolcadores lleva el nombre de su mujer, Charuca; otro el de su lugar de nacimiento, Helechosa; y otro, el del Doctor Pintado, su íntimo amigo y socio en los negocios, Antonio Pintado Saborido. La compra de Elcano, la gran naviera española hasta entonces estatal, se produjo en el año 1997 y significó el gran salto. Cuatro años más tarde adquiere Docenave, la principal compañía naviera brasileña, que pasa a denominarse Elcano Brasil. También en 1997, entra por sorpresa en el mundo de los negocios de la medicina, con la adquisición del Policlínico Vigo, Povisa, un hospital que comenzó a funcionar en 1973, por iniciativa de un grupo de médicos vigueses, y que en la actualidad es el mayor hospital privado de España. Hace dos años, el grupo Nosa Terra decidió adquirir también el sanatorio compostelano Nuestra Señora de la Esperanza, al tiempo que participa en otras sociedades del ámbito hospitalario y existen rumores de próximos movimientos estratégicos en el sector. En la sociedad cabecera del grupo, Nosa Terra XXI, por la que están participadas el resto de las empresas, figuran como accionistas, aparte de José Silveira Cañizares, su mujer, sus tres hijos y la familia Pintado. José Bernardo Silveira Martín es consejero delegado de Povisa; su hermano Julio César gestiona Naviduero, empresa de trabajo temporal en el ámbito marítimo; y María del Rosario figura como administradora en varias sociedades. El primero está casado con una hija de Fernández Gayoso, con lo que las buenas relaciones con Caixavigo están aseguradas. Hoy día, el holding empresarial levantado desde Vigo por Silveira Cañizares se aproxima a los 5.000 empleados. Fernando Fernández Tapias Si José Silveira optó por la sanidad, para diversificar sus actividades empresariales, Fernández Tapias quiere apostar fuerte por las conservas de pescado, impulsando en estos momentos un holding conservero integrado por Conservas Peña, Thanaisie Provôté y Antonio Alonso, grupo que aspira a situarse en los primeros puestos del ránking de facturación del sector. La prensa de Madrid, cegada por los reflejos de los oropeles que él mismo procura hacer brillar, sabe muy poco de un Fernández Tapias que allí algunos llaman Fefé. Cualquier persona de Vigo medianamente bien informada está mucho más al tanto de su peripecia personal. Por otra parte, en esta ciudad a nadie extraña la situación procesal en que se encuentran algunos de sus hermanos, con los que asegura no tener ningún tipo de relación. Como ya se mencionó, la carrera empresarial de Fernández Tapias comenzó con un matrimonio apresurado cuyas complicaciones posteriores, con sus correspondientes aspectos oscuros, cuando no truculentos, supo muy bien aprovechar en beneficio propio, vía patrimonio de los hijos. Fue el inicio de una trayectoria que prosiguió con la utilización de esta plataforma económica y el buen manejo de unas excelentes dotes para las relaciones públicas y el oportuno agasajo a los que ostentan el poder económico y político. A finales de los años 70, Fernández Tapias crea Interrol, y pocos años más tarde entra en el negocio del transporte de hidrocarburos con la Naviera Amura, que contaba con dos petroleros tipo “Suez-Max”. La constitución de la actual Naviera Fernández Tapias data de 1991, tras la compra de cuatro petroleros que pertenecían a Maersk España. La nueva compañía atravesó grandes dificultades a mediados de aquella década, de manera que, incluso, a falta de otros fletes, uno de los barcos, el Móstoles, fue destinado al transporte de agua desde la desembocadura del Ebro a las Baleares. En estas circunstancias complicadas, Fernández Tapias contó con el decisivo apoyo de Alfonso Escámez, por entonces todavía presidente del Banco Central, que le sacó las castañas financieras del fuego y le proporcionó buenos contratos con Cepsa. También de Jaime Terceiro, el ex presidente de Caja Madrid, quien por entonces le echó una buena mano en forma de créditos fáciles, cuando los créditos eran difíciles. La verdadera bonanza de los negocios del armador vigués se produce a partir de 1998. En la actualidad hace ostentación de cargos importantes, es presidente de la Cámara de Comercio de Madrid – tras unas elecciones muy controvertidas, ayudado por su amigo Ruiz Gallardón – , y aparece como consejero de Unión Fenosa, Viajes Marsáns y Construcciones OHL, entre otras sociedades. Grandes contratos para buques metaneros La Naviera Fernández Tapias cuenta con seis petroleros a los que hace poco se sumó un gran buque metanero que recientemente hizo su primera travesía. Otros tres metaneros de similares características, con eslora cercana a los 250 metros y capacidad para unos 140.000 metros cúbicos, están próximos a ser entregados. Estos nuevos buques de transporte de gas licuado se deben a contratos de larga duración – veinte años, prorrogables – con Repsol YPF, Gas Natural y Fenosa, empresa ésta de la que es consejero. De esta operación también se benefició la Naviera Elcano, aunque sólo obtuvo dos buques. Una compañía que, con sus subsidiarias Elcano Brasil, Elcano Argentina, Elcano Madeira, Elcano Canarias y Laurica Shipping, con sede en Bahamas, y junto con Remolcanosa, convierten a José Silveira en uno de los grandes armadores de Europa Dos importantes navieros vigueses, uno de nacimiento, el otro de adopción. Mientras Nosa Terra 21, el grupo matriz de Silveira, tiene y seguirá teniendo su base de operaciones en Vigo, la empresa de Fernández Tapias está radicada en Madrid, aunque, eso sí, todos los barcos, bautizados con el nombre de sus hijos, llevan en la chimenea los colores de la bandera de Vigo. Estos dos personajes tan diferentes, se puede decir que contrapuestos, construyeron sus fortunas por vías paralelas que, obviamente, ni vienen del mismo punto ni llevan al mismo lugar, aunque sí avanzan en la misma dirección.