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ENGULLIDOS POR LA MAR

En los últimos 60 años, seis naufragios de pesqueros han dejado en aguas del Cantábrico el trágico saldo de 8 cuerpos recuperados de 55 desaparecidos Navegaba en corredera desde Pasajes hasta Cambados, tras hacer escala en Burela donde subastó bocarte e hizo consumo. Del puerto mariñano había zarpado a primera hora de la tarde del miércoles 2 de junio. Pasadas las ocho y media, cuando había doblado las islas Sisargas, en las proximidades de la punta del Roncudo, a la altura de la ría de Corme y Laxe, se perdió contacto y poco después una radio baliza transmitía la señal de emergencia. Fue lo último que se supo del cerquero “O Bahía” ( 3ª VILL 5-5-99), con base en el citado puerto pontevedrés y que armaba Hermindo Castro Veiga, experimentado patrón natural de Cesantes-Redondela. Con él otros nueve hombres formaban la dotación de este moderno cerquero de casco de hierro y con diseño de “clipper” (equipo de gobierno, fonda y rancho a proa; centro y popa despejada para la maniobra del arte, nevera en el centro y maquina más a popa). Hoy, dieciocho días después, el balance es de seis muertos, cuatro desaparecidos y un buque hundido a unos 70, metros de profundidad. ¿Qué pasó?, ¿cómo fue?, ¿dónde están? Son interrogantes de una tragedia que se repite una vez más. La mar devoró al barco y engulló a su tripulación. Un infortunio que en los últimos sesenta años ha significado la pérdida en aguas del Cantábrico de seis pesqueros de distinto tipo y diseño con un balance de 55 desaparecidos y de los que únicamente se pudieron recuperar seis cuerpos. Sin embargo, cada naufragio tiene su propia historia. “JESÚS DE GALIANA” 16/17 de diciembre de 1944 De Avilés a Santoña con chicharro El próximo mes de diciembre se cumplirán sesenta años de la pérdida del “Jesús de Galiana”. Un vapor de 22 toneladas de desplazamiento, construido en el astillero de Aniceto Fernández (San Juan de Nieva) en 1943, que mandaba Antonio Fernández Rodrigues, de 36 años, natural de Candás, vecino de Avilés, y que sembró de luto a dieciséis familias de Candás, Avilés, Luanco, San Esteban de Pravia y Cudillero. Una tragedia que dejó 45 huérfanos y que a fecha de hoy sólo se explica en base a la suma de datos: buque, estiba de la carga y estado de la mar. El “Jesús de Galiana”, que hacía su primera costera del chicharro con arte de cerco, necesitaba un aparejo de mayores dimensiones. Corría el mes de diciembre de 1944 y había que ir a buscarlo a Pasajes. Emprendió viaje al Este con las capturas del día más las de otro barco avilesino -“Onofrín”- que hubo que varar en la rampa del muelle para desenganchar la red de la hélice. Como comisionado de este último se embarcó un hermano del armador (Enrique Serrano Muñiz de 47 años). Por la mañana, con viento del suroeste, se hizo a la mar; a primera hora de la tarde recaló en Lastres en busca de precio para el chicharro y no lo encontró. Nuevamente en la mar, se dirigió a Santoña. Pasadas las cinco se cruzó con la pareja “Marisa” y “Lucinda” arrumbada a El Musel. Uno de los patrones de costa le hizo la señal de que más al Este arreciaba viento y había más mar. Fue la última noticia. Pasaron las horas y de Avilés salieron el “Onofrín”, el “Hernani” y el “Astigarraga”, que se abrieron a la mar. Transcurrieron los días y nada más se supo. Ni un rastro, ni un tablón. En tiempos de postguerra civil, con la Segunda Guerra Mundial en recta final (seis meses antes había sido el desembarco en Normandía) se dispararon los rumores y comentarios. Años después, a mediados de los cincuenta, el arrastrero de Candás “Lolo el Nín”, trabó en su arte, entre Bustio y San Vicente de la Barquera, un pesado objeto que trajo suspendido hasta El Musel. Era una máquina de vapor que fue identificada como la del “Jesús de Galiana”. La reconstrucción de lo sucedido es que volcó y se llevó a toda la dotación consigo. Navegando con mal tiempo y en noche cerrada, unos estarían en el rancho, el maquinista o fogonero de guardia en maquina y el patrón a la caña. Un golpe de mar del suroeste -en las bocas de la rías del Cantábrico es vendaval-, con la cubierta atestada de pescado hizo que el buque escorara a babor y a continuación volcara. “LA FEA” 12/14 de julio de 1961 Desaparecida en la galerna del 61 Cantábrico y Noroeste se vistieron de luto en julio de 1961. La galerna de ese año dejó tras de sí un rastro de 73 muertos y 8 buques hundidos o desaparecidos. Galicia, y más concretamente Cillero, perdió 3 y sumó 30 muertos; Asturias 4 barcos y 24 muertos; Cantabria 10 muertos y el País Vasco 9. Con base en Avilés se perdieron el “Campoeder” y “La Fea” y de San Juan de La Arena, tres: “Águila del Mar”, “Monteagudo” y “Nuevo Padre Jesús Nazareno”. En todos ellos, así como en otros de Cudillero, Candás y Llanes hubo muertos y gente que se salvó. De todos hubo referencia visual o por radio salvo el de una merlucera con base en Avilés. De “La Fea” no quedó ni rastro ni señal. Hubo cinco desaparecidos, entre ellos un padre, que era el patrón Fidel Santiago Marzagón, y su hijo. “HERMANOS EZQUIAGA2 9 de febrero de 1987 Entre Mar de Mares y el Cachucho (caladeros) En la madrugada del 9 de febrero de 1987, con seis tripulantes a bordo, se hacía a la mar el “Hermanos Ezquiaga”, embarcación de 10,30 metros de eslora y un registro de 11,46 toneladas, matrícula de Santander, que había sido comprada en Motrico para Avilés. Puso rumbo al Noroeste para iniciar la faena en Mar de Mares ( en la vertical de Cabo Vidío). A las 15 horas de ese día comunicó con “La Castellana” y dijo que dejaba ese caladero con la intención de trasladarse al Agudo o al Cachucho (Tazones/Ribadesella) para probar suerte más al Este. El tiempo no era bueno: viento del Suroeste rolando al Noroeste y mar gruesa. Cuatro días después, el jueves 12, la esposa del patrón y armador -Miguel Reyes López, de 39 años- alertó a la Ayudantía de Marina de la falta de noticias. Se inició la búsqueda con un helicóptero, el remolcador de altura “Punta Salinas” y varios pesqueros, entre ellos el arrastrero “Nuevo Juanito Hermanos”. También participó el patrullero de la Armada “Mouro”. El martes día 17, a 60 millas al Norte de San Vicente de la Barquera, se localizó un cajón de palangre y en la ensenada de Munielles (Luanco) apareció una boya de palangre con las iniciales de la lancha (HE). El 18, diez días después, se dio por concluida la búsqueda y oficialmente por desaparecidos a los seis tripulantes. Nunca más se encontró rastro alguno. ¿Abordaje por otro buque?, ¿vía de agua por desfondamiento por los golpes de mar ?, ¿tragado por el oleaje? Quizás nunca se llegue a saber. ”CARREIRA” 8 de enero de 1996 Un rastreo de 320.000 kilómetros El “Carreira” era un buque moderno de casco de hierro, construido en 1990 en diseño de palangrero/volantero de altura. Con base en Pasajes, el origen gallego de patrón y tripulación también estaba presente en el nombre del buque. Se hizo a la mar el 3 de enero para faenar en el cantil de Francia. El día 8 mantuvo el último contacto con otro barco. Luego sobrevinieron el silencio y la angustia. Equipos de España, Francia y Gran Bretaña iniciaron la que es hasta la fecha la mayor operación de rastreo -320.000 kilómetros cuadrados- sin resultado alguno. Abordaje por parte de un mercante de gran porte o vuelco del buque son las tesis que se barajan. De una u otra forma el accidente debió de ser rápido y su estructura cerrada hizo imposible la salida de la tripulación. El “Carreira” había rescatado y traído hasta Avilés en diciembre de 1992 a la dotación del también palangrero “Nuevo Santa Teresa de Jesús”, de Cudillero, tras naufragar en la misma mar donde desapareció. “MARERO” 19 de diciembre de 1998 A 170 metros de profundidad Era un viejo palangrero de madera que desapareció el 19 de diciembre de 1998. También tenía la base en Pasajes y faenaba en el golfo de Vizcaya. La hipótesis es que «fue devorado por una gran ola». Un arrastrero de Ondarroa y otro francés encontraron restos de dos de sus ocho tripulantes, ambos vecinos de Pasajes pero oriundos de la Barbanza. El sónar señaló la posible presencia del pecio a 170 metros de profundidad.