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EL VOTO DEL CAPITAN MANGOURAS

   Capitán Mangouras   Es posible que muchos lectores de este puerto de la red ya conozcan la historia. La cuento de todos modos: asegura un miembro del Comité Olímpico Internacional en recientes declaraciones que la candidatura olímpica de Madrid para el año 2012 resultó eliminada en la tercera votación, celebrada en Singapur a principios de julio de este año, a causa del error de un griego, Lambis Nikolau, cuyo voto fue a parar a París y no a Madrid. Si Nikolau hubiera votado a Madrid, declara el miembro israelí del COI (de nombre Alex Gilady, que compagina dicho cargo con la vicepresidencia de NBC Sports), España habría salido ganadora de la elección de la sede olímpica.                                                                                             El capitán Mangouras fue  detenido el día 15 de noviembrede 2002.     Habría que añadir que además del voto torcido de Nikolau, el otro miembro griego del COI, de nombre Nikos Filareto, tuvo a bien ausentarse de la votación para no desairar a su “friend” Samaranch, a quien había garantizado su voto para Madrid. Por la misma razón, o sea la larga mano de Samaranch en el COI, del que fue presidente desde 1980 a 2001, se consideraba el voto de Lambis Nikolau como un voto seguro a favor de Madrid.   Ahí es nada. Lambis Nikolau por acción y Nikos Filareto por omisión nos privaron del gordo de la lotería más importante del mundo, ya que organizar las olimpíadas, un evento que sólo se produce cada cuatro años, supone recibir una lluvia de millones de dólares a corto plazo que, bien utilizados, permiten a la ciudad agraciada transformarse y mejorar. Véanse los ejemplos de Munich y Barcelona.   Lambis Nikolau, es un ingeniero de 70 años, durante varios años presidente del Comité Olímpico griego y desde julio de este año vicepresidente del COI. Nikolau se ha declarado desde siempre un apasionado del mar. Y lo mismo Filareto.   Ambos votaron por Apostolos Mangouras, capitán del petrolero “Prestige”, un griego nacido en la isla de Ikaria, a quien unas autoridades sin vergüenza y sin escrúpulos habían mandado a prisión por el delito de intentar salvar el buque a su mando, cuando esas autoridades habían decidido en un alarde de ineptitud sin precedentes “alejar el barco hasta que se hunda”. Ambos decidieron que un país capaz de perpetrar semejante canallada no merecía el regalo de los “Olimpic Games”. Y actuaron en consecuencia.   Habría que añadir que aunque en España se está intentando velar, o al menos difuminar, que el capitán Mangouras se pasó 84 días en prisión y más de dos años privado de libertad acusado de dos delitos inventados por el Gobierno español (ni hubo desobediencia, ni la avería del buque fue causada por el capitán), en el exterior y en particular en Grecia, Mangouras es considerado por la sociedad como un héroe, víctima de los desmanes de un atajo de incompetentes malvados que le utilizaron como chivo expiatorio. España se ha dejado buena parte de su crédito internacional por el trato que hemos dispensado al capitán Mangouras. Y en Grecia nos equiparan a Nigeria o a Ruanda.   En conclusión. No hubo error griego ni ausencia casual. Nikolau y Filareto sabían perfectamente lo que hacían. Votaron por Mangouras y le dieron la espalda a Madrid.   Que Trinidad Jiménez, la amazona del PSOE en Madrid, la presidenta Esperanza Aguirre y el alcalde Alberto Ruiz Gallardón le pidan a Alvarez-Cascos y a López-Sors explicaciones públicas por el daño a la capital de España. Y de paso que se aseguren de que los actuales gestores de la seguridad marítima (una competencia exclusiva del Estado) entienden lo que significa la palabra “rumbo” y lo que es un plan de salvamento. Y que nunca más, por el amor de Dios, tapen sus errores encarcelando a un capitán mercante.     Ergino Goñi, marino.       RECORDATORIO.-       La Guardia Civil preparó un asalto al Prestige       Bomba ecológica en el Atlántico    El Alemán de Camelle aparece muerto en su casa museo           El Ministerio de Interior ordenó que un grupo especial de la Guardia Civil abordase el Prestige poco después de que el petrolero sufriese una vía de agua a casi 30 millas de las costas de Muxía. Seis agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) de la Guardia Civil, con base en la localidad madrileña de Valdemoro, se desplazaron el 13 de noviembre por la tarde a A Coruña con la misión de asaltar el barco y detener a su capitán, Apostolos Mangouras. La operación fue abortada el día 14, poco después de las diez y media de la mañana, cuando un informe de la Abogacía del Estado de Madrid alertó de los repercusiones legales que la maniobra podría causar al Estado si el barco sufría un accidente y provocaba una marea negra. Los agentes de la unidad especial -única en España y creada para intervenir en operaciones de alto riesgo- partieron de la base de Valdemoro horas después de que el Centro Zonal de Salvamento Marítimo de Fisterra recibiese el SOS del Prestige, a las dos de la tarde del 13 de noviembre. Casi toda la tripulación del barco estaba a salvo cuando los guardias aterrizaron en A Coruña y sólo quedaban abordo el jefe de máquinas, el primer oficial y el capitán del petrolero, que ya había comunicado al centro de salvamento marítimo que no pensaba abandonar el puente de mando.   El grupo de intervención, con un oficial al mando, estaba integrado por seis agentes de la U.E.I que fueron alojados en la residencia de la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña, en Lonzas. El oficial esperó durante casi 20 horas a que la Delegación del Gobierno confirmase la orden.   Movilizan un helicóptero   La comunicación de Arsenio Fernández de Mesa se produjo a las 9.00 horas del día 14, cuando los remolcadores trataban de hacer firme el remolque del barco. El delegado solicitó un helicóptero para trasladar a cuatro guardias civiles “a la zona”, según se recoge en el documento de Salvamento Marítimo sobre el accidente del Prestige.   Los funcionarios del centro de Fisterra intentaron movilizar con este fin al Pesca I para que recogiese a los agentes en el aeropuerto de Alvedro, pero el helicóptero de la Xunta había concluido a las 8.15 horas el traslado de los técnicos de la empresa Tecnosub al barco y Salvamento optó por enviar a los guardias al aeródromo de Peinador, donde les esperó el Pesca II. Cincuenta minutos después de que la Delegación del Gobierno confirmase la orden de asalto, el inspector de la Capitanía Marítima de A Coruña y los cinco tripulantes que el capitán del Prestige había demandado para poner en marcha las máquinas estaban ya en cubierta. A las 10.36 horas la Delegación del Gobierno abortó la operación de abordaje y canceló la salida del helicóptero Pesca II, pero le ordenó que se quedase en el aeropuerto “en stand by” junto a los guardias civiles.   El remolcador Ría de Vigo consiguió hacer firme el remolque del petrolero a las 12.40 y a las dos de la tarde, el Pesca II partió de Vigo rumbo a Celeiro (Lugo). La operación estaba definitivamente abortada.   El delegado del Gobierno fue el encargado de transmitir las órdenes, pero la decisión de cancelar el asalto fue tomada en Madrid. El Ministerio de Interior consultó a la Abogacía del Estado, que inmediatamente advirtió de las repercusiones jurídicas de un abordaje.   Los problemas legales   La detención de Mangouras, un ciudadano griego, a bordo del barco podría considerarse ilegal. Además, el abogado del Estado advirtió de que el Gobierno podría ser responsable de una marea negra si el petrolero sufría un accidente tras la detención del capitán.   El Gobierno había planeado que el abordaje y la detención de Mangouras se produjesen un día antes de que el capitán solicitase ser evacuado del petrolero. Fue detenido el 15 de noviembre en cuanto llegó al aeropuerto de Alvedro. La operación fue diseñada cuando la Delegación del Gobierno explicó que tenía informes que acusaban a Apostolos Mangouras de impedir que el Prestige fuese remolcado. Fueron esas informaciones las que motivaron que el capitán marítimo, Ángel del Real, denunciase al capitán por no colaborar con la autoridad marítima española.>    MÁS MAR-28.11.02