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EL CAPITÁN DE LA MARINA MERCANTE, DON MANUEL DESCHAMPS Y MARTÍNEZ, YACE EN EL PANTEÓN DE MARINOS ILUSTRES.

Son muchos los marinos civiles que deberían haber merecido el reconocimiento de la sociedad por su trayectoria profesional, sin embargo, solamente uno ocupa un lugar en el panteón de marinos ilustres.   Morir por la Patria es un acto consecuente con la profesión militar. Vivir arriesgando la vida al servicio a la sociedad o morir en la mar en el ejercicio de la profesión ha de ser, como mínimo, tan digno y reconocido como el Morir por la Patria.   Lo debería ser en el caso de cualquier ciudadano que cumple con su misión, y especialmente en el caso de tantas otras profesiones arriesgadas, (corresponsales de guerra, mineros, misioneros, etc.) que se ejercen sobre la tierra firme.   El riesgo no es exclusiva de nadie en especial y, en todo caso, en el transcurso de los últimos sesenta años,  son muchos más los que han muerto en la mar que en la milicia.   Historia de la Marina Civil   La historia marítima de España ha de ser revisada en profundidad, ha de merecer un trato más equilibrado, más digno, propio de un país civilizado capaz de reconocer a cada cual los méritos o los fracasos que les corresponden.   La cultura marítima española sigue mentalmente “militarizada”, anclada en el siglo XVIII, “entusiasmada” con Churruca y Carrero Blanco, con Juan Sebastián Elcano – que por cierto,  era marino civil- y con las dulces y gloriosas derrotas navales que sumieron a este país en la ruina.   Resulta sorprendente que con ese panorama de Fondo un Capitán de la Marina Mercante haya merecido un justo reconocimiento a sus méritos profesionales. Este es el caso de MANUEL DESCHAMPS Y MARTÍNEZ, Capitán de la Marina mercante, cuyos restos, han sido trasladados al panteón de marinos ilustres, por un real decreto de de 1998, siendo Ministro de Defensa, DON EDUARDO SERRA.     Notas sobre la actuación Manuel Deschamps al mando del trasatlántico “Montserrat”.   CIEN AÑOS DE VIDA SOBRE EL MAR, DE FRANCISCO DE COSSIO, EDITADO EN 1.950.PAGS. 93 Y 94:   El vapor Montserrat había salido de Cadiz el 10 de Abril, con material de guerra, carga general, pasaje y correspondencia, con dirección a Santa Cruz de Tenerife y Cuba. El buque iba mandado por D. Manuel Deschamps y Martinez. Llego a Tenerife el dia 12, continuando para Las Palmas, y de este puerto zarpo para La Martinica, a donde llego el día 22, fondeando en Port Royal. Informado el Capitán de la situación, salio aquella misma tarde para Cienfuegos, navegando con precaución y burlando la línea de bloqueo. Fondeo en Cienfuegos el día 26 de Abril. A los pocos momentos de fondear el buque abrieron el fuego sobre la plaza dos cañoneros americanos, con el fin de impedir el desembarque del material que llevaba.   Fue llamado a La Habana el Capitán en donde recibió órdenes del Capitán General de Cuba de que saliera para la Península, conduciendo pliegos para el Gobierno. A última hora de la tarde del día 6 de Mayo zarpo el buque rumbo Sur. Paso entre los Caimanes y bancos del Surde Jamaica, de donde se dirigió para pasar entre Guadalupe y Montserrat, haciendo rumbo a la Coruña , a donde arribo el 20 de Mayo.   Al Capitán, Manuel Deschamps, hombre fuerte, de mirada penetrante y expresión enérgica, que se descubría entre los hilos de su barba larga y suave y su bigote espeso, le fue concedida por esta arriesgada navegación la Cruz Roja del Merito Naval, siéndole regalada la condecoración por S.M.la Reina Regente, y se la impuso en el Ministerio de Marina, el día 24 de Mayo, el Vicealmirante Sr.Butler.   Todavía le restaba a este barco otro servicio heroico. En la mañana del 15 de Julio se hacia nuevamente a la mar en Cádiz, conduciendo víveres y material de guerra. El Capitán hizo la navegación con las debidas precauciones, haciendo la derrota por el Norte, con el fin de entrar en Cuba por el canal nuevo de Bahama. Así navegaron hasta el día 27, que, correspondiéndole la recalada al amanecer de dicho día, modero marcha, parando durante ocho horas, para esperar el anochecer y no hacerse visible en los canales. Esta parada la aprovecho para limpiar los hornos. Navego toda la noche por los Canales de Providencia y Nueva Bahama, hasta las dos de la tarde del día 28, que fondeo en el banco de Lago Sal, para esperar allí la noche. Al comenzar el día, hizo rumbo a la costa Sur de Cuba, a un punto de quince millas de la costa de Matanzas, eludiendo ir directamente a la boca de este puerto. A las once de aquella misma noche se encontraba a una distancia de dos cables de la costa de cuba. Hizo rumbo sobre el puerto de Matanzas, corriendo a lo largo de aquellas costas y conservando siempre la misma distancia.   A las once y quince minutos avistaron por el través de babor un buque enemigo, que habiendo avistado también al Montserrat, empezó a hacerle un nutrido fuego de cañón, siendo en extremo difícil la situación del buque perseguido. Tenia este la costa por estribor a menos de dos millas de distancia, y el buque enemigo por babor le impedía la huida mar afuera, encontrándose prisionero en un estrecho paso, en el que las sombras de la noche y la dificultad de apreciar la distancia de la costa le ponían en el peligro de varar en esta, si procuraba alejarse del enemigo, o de caer en poder de el, si navegando mar adentro se estrechaba la distancia entre ellos.   Sin vacilar, el Capitán Deschamps forzó la maquina a su máxima presión, continuando a toda velocidad hacia la boca del puerto de Matanzas, perseguido por el buque americano hasta la entrada del puerto, y temiendo que si hacia a los vigías las señales convenidas para ser reconocido, pudieran estas servir de blanco a los cañones enemigos, las suprimió, sufriendo el riesgo de ser víctima de las baterías avanzadas españolas. A media noche fondeo en la bahía de Matanzas, que en la mañana del 29, quedo bloqueada por un acorazado y varios cruceros.   Al capitán Deschamps le fue concedido por la Trasatlantica el nombramiento de Capitán efectivo, y una recompensa en metálico a la dotación. La plana mayor de este barco la componían los oficiales D. Luis Sopolena, D. Jerónimo Galiana, D. Pablo Loredo y el agregado D. Antonio Duarte. El Capellán R.P. Beusart. Los sobrecargos D. Emilio Carricarte y D. Francisco Fernandez. El maquinista D. Williams Greenway, y los médicos D. Rafael Borja y D. Enrique Robellart.   Por la ciudad de Cienfuegos le fue regalado al Capitán Deschamps un reloj de oro, que tenia un dije, en esmalte, el escudo de la ciudad, y en Matanzas le fue entregada una valiosa medalla de oro con la siguiente inscripción: ” Al experto y valiente Capitán de vapor Montserrat D. Manuel Deschamps, en conmemoración de su segundo arribo a Cuba, burlando el bloqueo americano”, y en su reverso: ” El Ejercito y Voluntarios de Matanzas.- 28 de Julio de 1.898.   Toda una gesta del valiente Capitán, que manifestó que de haber sido detenido hubiese prendido fuego a su buque antes de entregarlo a los yankees.   El Montserrat era un hermoso y rápido vapor construido por A.G.Vulcan, de Sttetin, con el numero de grada 189, para la Hamburg Amerika Linie, con el nombre de Dania. Botado el 12 de Octubre de 1.889, de 4.377 toneladas de registro bruto (4.076 en la Trasatlántica), 370,7 pies de eslora, 44,3 de manga y 30,2 de puntal. De proa recta y popa de espejo, una chimenea y dos mástiles, aparejado en bergantín, un solo eje, maquinas de triple expansión para una velocidad comercial de catorce nudos. Capacidad en origen para 30 pasajeros de primera clase, 1400 steerage y 78 tripulantes.   En 1.895 es vendido a la Trasatlántica, en donde es usado como transporte para los movimientos de tropas a Cuba. Devuelto de nuevo a sus armadores en 1.896 y vuelto a renombrar Dania. Vuelto a comprar por la Trasatlántica en 1.897, y ya como Montserrat se queda definitivamente en la flota de la Trasatlántica, modificándolo para el transporte de 121 pasajeros de primera clase, 36 de segunda y 1.000 de steerage.   El 26 de Junio de 1.900 vuelve a los servicios comerciales con viaje de Barcelona a Nueva York y La Habana, continuando regularmente con estos servicios hasta el 30 de Noviembre de 1.920 que se hunde en Nueva York tras colisionar con el vapor americano San Marcos. Reflotado, continúa su vida operacional hasta Junio de 1.924 en que realiza su Último viaje. Queda fondeado en Barcelona a disposición, hasta 1.926, en que se envía a Italia, como no, para desguace.     REAL DECRETO DEL MINISTERIO DE DEFENSA   Ministerio de Defensa (BOE 279 de 21/11/1998)   REAL DECRETO 2525/1998, de 20 de noviembre, por el que se dispone el traslado de los restos mortales del Capitán de la Marina Mercante don Manuel Deschamps y Martínez al Panteón de Marinos Ilustres.   Rango: Real Decreto   Páginas: 38409 – 38409   Referencia: 1998/26872   El Capitán de la Marina Mercante don Manuel Deschamps y Martínez   nació en A Coruña en 1853, de ascendencia catalana, y murió en Canet de Mar (Barcelona) el 19 de agosto de 1923. A lo largo de una intensa vida profesional desarrolló una gran actividad al mando de buques mercantes que le hicieron completar una intachable hoja de servicios. Poco antes de declararse la guerra entre Estados Unidos y España, salió el citado Capitán de Cádiz el 10 de abril de 1898, al mando del vapor “Montserrat”, con material de guerra, carga general, pasaje y correspondencia, con destino a Santa Cruz de Tenerife y Cuba, llegando a La Martinica el día 22 de abril. Informado de la situación en Cuba, ya en plena guerra, salió aquella misma tarde para Cienfuegos, navegando con precaución y burlando la línea de bloqueo norteamericana, fondeando en este puerto el día 26.   Por orden del Capitán General de Cuba regresó a España el día 6 de mayo, conduciendo pliegos para el Gobierno. Tras una dificultosa derrota, evitando nuevamente la vigilancia enemiga, se dirigió a A Coruña, arribando a este puerto el 20 de mayo.   Por estas acciones se le concedió la Cruz Roja del Mérito Naval, que le regaló S. M. la Reina Regente e impuso el Ministro de Marina.   El 15 de julio se hizo nuevamente a la mar desde Cádiz hacia Cuba, transportando víveres y material de guerra. El día 28 arrumbó a un punto próximo a Matanzas, navegando a dos millas de la costa cubana. Avistado por un buque enemigo que le abrió fuego de cañón, forzó Deschamps la máquina dirigiéndose a Matanzas perseguido por el buque americano, consiguiendo en la mañana del día 29 fondear en dicha bahía que quedó bloqueada por un acorazado y varios cruceros.   La popularidad del citado marino en España y particularmente en Cataluña fue extraordinaria en su época, de tal forma que, en 1910, Capitanes de la Marina Mercante de diversas naciones le rindieron un homenaje en Buenos Aires, puerto a donde arribó al mando del trasatlántico “Alfonso XII”, llevando a bordo a la Infanta doña Isabel de Borbón, con motivo del Centenario de la Independencia de la República Argentina. El Capitán don Manuel Deschamps y Martínez representó para la Marina Mercante un claro exponente de profesionalidad y espíritu de sacrificio abnegado, en paz y en guerra, por todos los mares del mundo.   Por todo lo expuesto, don Manuel Deschamps y Martínez es acreedor a que la Patria y la Armada le enaltezcan y distingan conservando sus restos mortales en el Panteón de Marinos Ilustres, para ejemplo de generaciones futuras.   En su virtud, a propuesta del Ministro de Defensa, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 20 de noviembre de 1998,   DISPONGO:   Artículo 1.   Los restos mortales del Capitán de la Marina Mercante don Manuel Deschamps y Martínez serán trasladados solemnemente al Panteón de Marinos Ilustres, una vez cumplidos los requisitos que, al efecto, fijan las disposiciones vigentes.   Artículo 2.   Se le rendirán los honores reglamentarios correspondientes al empleo de Capitán de Navío, con mando de Agrupación Naval, debiendo adoptar el Ministerio de Defensa cuantas disposiciones convenga para honrar debidamente la memoria del difunto Capitán de la Marina Mercante.   Dado en Madrid a 20 de noviembre de 1998.   JUAN CARLOS R.   El Ministro de Defensa,   EDUARDO SERRA REXACH