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CAPITAN ANTONIO GARCÍA AMIAMA

CAPITAN ANTONIO García Amiama: “Todavía no está todo inventado en el mundo del contendor”   Antonio García-Amiama es uno de los socios fundadores del Grupo Marítima del Mediterráneo. Él inaugura esta nueva sección, que quiere ser una mirada al pasado, con algo de nostalgia, pero sobre todo con ganas de aprender y conocer las claves de los grandes profesionales del sector VM, 07/05/2009

   
  Estaba en Amberes cuando vio en el muelle el primer contenedores de Sealand y decidió viajar a Estados Unidos para lograr la agencia para España a favor de Marítima del Mediterráneo, sociedad que se estaba constituyendo en colaboración con José Trius y Domingo Romera Alcázar, también capitanes de la Marina Mercante. Lo consiguió tras reunirse con el responsable de la compañía, Malcon Malean, gracias al contacto que le hizo un amigo suyo que trabajaba en el sector de las mudanzas.   La consecución de esta agencia de Sealand supuso un gran paso adelante para Marmedsa y permitió su desarrollo y la creación de varias filiales. García Amiama dirigió tres de ellas: Naviera del Odiel, Marítima Dávila y ASECO, que actuaba como agencia.

Sector
Han pasado muchos años desde aquellos inicios y los años separan el arranque de un grupo que ahora se ha consolidado como uno de los de primer orden en el panorama logístico y del transporte. “Era un sector con más clase que el actual, en el que podían convivir los intereses de la empresa y el saber estar – asegura Antonio García Amiama- .El cambio ha sido tan tremendo que no sólo ha cambiado la mentalidad, sino también el sentido de unidad, la estructura y, sobre todo, los puertos”. Asegura que este cambio se percibe claramente y que ha convertido al agente marítimo en un minorista y no un mayorista . “En el caso de las navieras, los técnicos controlan el precio y los fletes, pero no es posible desviar ingresos para los agentes marítimo, aunque es verdad que siempre interviene el factor humano y una gestión cercana es mejor que una gestión en la distancia”, explica. “El problema radica en saber quién y qué vale, el saber estar o el instinto comercial”, puntualiza García Amiama.

“Mi admiración por los armadores es limitada. Les he visto cometer tantos errores que llamaba la atención de los agentes locales. Uno de sus principales errores era el desprecio hacia el latinismo. Sin embargo, y aunque ellos eran más aritméticos, nosotros eramos más intuitivos y demostrábamos que eramos productivos”, recuerda.

Tendencias
En todos estos años también los barcos han evolucionado y las nuevas tendencias permiten que escalen en los puertos los buques de nueva generación, algunos de los cuales están siendo retirados por las navieras provisionalmente ante la situación económica actual. También en este aspecto tiene una opinión clara Antonio García Amiama: “Los grandes megacarriers serán productivos, según evoluciona el mercado. Cuando se supere la crisis continuarán, pero serán barcos especializados, dentro del mundo del contenedores. Todavía no está todos inventado en el ámbito del contenedor”.


“La labor de los puertos es ser ecuánimes y neutrales, favoreciendo en definitiva el comercio internacional y no a las entidades, aunque haya que ayudar a las compañías navieras. Es necesario tener imaginación para ver cómo conjugar en el futuro la libertad de comercio, sin aduanas, pero manteniendo el control en temas como el contrabando o el tráfico de droga – explica -. Hay que buscar medios técnicos y más sofisticados que favorezcan la rapidez y el coste es tan elevado que la mercancía tiene que salir enseguida de los puertos y los buques deben abandonar los muelles lo antes posible”.

Según Antonio García Amiama, en este contexto la profesionalidad del consignatario se ha perdido y se han convertido en un comerciante más, aunque informatizado: “No hay que olvidar nunca la personalidad del individuo, que puede tener una visión que aporte más de lo que está previsto en los correspondientes procedimientos”. Para este profesional, “el factor humano modifica tanto el aspecto técnico que no hay que obviar”. “El problema – añade – será encontrar el equilibrio entre la economía mundial, la capacidad de innovación, el progreso y el propio factor humano, que al final es el que mueve los mecanismos”.

“La libre competencia interesa en cualquier lugar – aclara García Amiama- Se tata de poner en juego el potencial de cada uno para lograr un beneficio a favor de la generalidad. No hay que olvidar cierta ética porque competir no significa acabar con el rival y siempre hay que dejar una salida digna a todo el mundo”, concluye Antonio García Amiama.

TRAYECTORIA
Nacido en Ciudad Real en 1930, Antonio García Amiama es uno de los socios fundadores del Grupo Marmedsa y un gran conocedor del sector marítimo, logístico y portuario, al que ha dedicado gran parte de su vida profesional.

García-Amama empezó a navegar en 1948 en la empresa nacional Elcano y fue piloto en 1951. Cinco años después, este capitán de la Marina Mercante, número 1 de su promoción, y agente de aduanas empezó a desarrollar su actividad como capitán. Tras seis años de navegación entró en contacto con una consignataria en Amberes, Continental Lines, y en 1958 fue designado director de Naviera del Odiel, cargo en el que permaneció hasta el año 1969. En esa fecha se incorporó a Naviera Joaquín Dávila, del Grupo Marítima del Mediterráneo, y en el año 1981 fue nombrado presidente de Marmedsa, fundada en el año 1963. En su larga trayectoria profesional ha desarrollado su actividad en varias compañía del grupo, como Marítima del Estrecho, Sociedad Anónima de Remolcadores de Barcelona, Agencia de Servicios de Contenedores (de la que ha sido presidente), Saport, Cotransa, Transteco, Marítima Mallahc, Marítima Eurogulf, entre otras.