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RAFAEL GARCÍA MÉNDEZ, DIRECTOR DEL CENTRO DE SEGURIDAD MARÍTIMA INTEGRAL «JOVELLANOS».

TENEMOS TODOS LOS MEDIOS PARA PREVENIR PERO ES IMPOSIBLE EVITAR OTRO PRESTIGE» «Uno de los retos de la seguridad en el mar es el trabajo en plataformas “offshore”; el resto está todo muy normalizado»                                                             RAFAEL GARCÍA MÉNDEZ C. JIMÉNEZ Su llegada al Centro de Seguridad Marítima Integral «Jovellanos» no le resulta del todo nueva pues como director de la Escuela Superior de Marina Civil de la Universidad de Oviedo en su etapa anterior ya habían desarrollado diferentes acciones conjuntas. Tras una década navegando y 26 años de docencia, Rafael García Méndez afronta el cargo con ilusión y con la intención de aglutinar la investigación universitaria con las prácticas profesionales que se desarrollan el centro de Veranes, unas instalaciones que son un referente internacional en los ejercicios de seguridad y contra incendios. -¿Se echa de menos la mar en puestos ejecutivos? -Yo ya llevo 26 años sin navegar, lo que pasa que aquí entre el simulador, y algunos proyectos de investigación estás en contacto con el mar, no como navegando pero sí. Sigo siendo un marino en potencia porque aquí con la formación especializada es mucho más profesional, te recuerda perfectamente la profesión y los recursos que uno tiene de su experiencia de diez años en petroleros y en gaseros aquí es vital para entender las cosas. -Lo que nos llega generalmente de la vida en el mar son generalmente los accidentes y otras situaciones de emergencia. ¿Qué está pasando con la seguridad? -Hemos tenido la suerte de contar con directores generales, primero Antonio Madiedo, luego Rafael Lobeto y ahora el director general que también es de Gijón, Rafael Rodríguez Valero, cuyo paso ha sido vital para la ciudad y para la Marina Mercante en España. Yo recuerdo cuando navegaba en los años 80 decíamos que si nos pasaba algo mejor que fuera en la costa americana que con los medios que tenían ya entonces podías tener suerte de que te salvaran porque aquí no había nada. Hoy tenemos quizá los mejores recursos de cualquier país europeo. -Pero los accidentes continúan. -Si hacemos caso a la estadística siempre nos trae una realidad: cada diez o doce años siempre tenemos un siniestro en la costa gallega. Quizá hoy día con los medios que tenemos vamos alargando esa estadística y en vez de que ocurra un accidente cada 10 ó 12 años igual podemos llegar a 25 pero no descarto que en un momento determinado tengamos otro «Prestige» porque es imposible evitarlo. Las carreteras y los coches mejoran pero accidentes cero no hay; se van reduciendo pero existen. En el mar estamos en esa línea, cuantos más medios tengamos para prevenir, menos accidentes vamos a tener pero eso no garantiza que no los vaya a haber nunca. -¿Habrá nuevas «mareas negras»? -Es evidente que la experiencia de las anteriores «mareas negras» nos va ayudando a que si hay un percance estemos más preparados para mitigarlo pero no para impedirlo. -Uno de sus principales empeños como director de la Escuela universitaria de Marina era captar nuevas vocaciones. ¿Objetivo cumplido? -Siguen haciendo falta marinos. Estamos hablando de una profesión muy vocacional que tiene sus inconvenientes pero en momentos de crisis el buen profesional siempre encuentra trabajo. De hecho, es necesario que las escuelas de Marina, aunque no tengan un número grande de alumnos, deben seguir existiendo porque somos un país marítimo y a veces se nos olvida. A nivel mundial la flota sigue funcionando y si no hay tripulaciones de países desarrollados bien formadas se utilizan tripulaciones subestandar con peores consecuencias porque si hay un accidente cuanto mejor formada esté la gente más seguridad vamos a tener en el ámbito marítimo. -¿Vive Gijón de espaldas a la actividad del Centro Jovellanos? -La idea es que nos ayudemos mutuamente. El potencial del campus universitario está ahí y es mi prioridad. Lo que la Universidad y nosotros podamos hacer tiene que ir en conjunto. En cuanto a las colaboraciones con la ciudad está hecho porque tenemos un concierto con los hoteles para los congresos y formación que hacemos a lo largo del año. Todo eso es un beneficio para Gijón. Estamos manejando del orden de 5.000 alumnos por año que, como poco, están aquí una semana. -El proyecto de la plataforma «off shore» de la Universidad, ¿es una oportunidad para sus ensayos? -No lo creo porque está fundamentalmente dedicada a investigación para que las empresas puedan sacar cosas de ahí y nosotros lo que pretendemos es ir a trabajar junto con los grupos que hay en la Universidad. -¿La investigación forma parte de sus prioridades? -No tanto. Es una de las patas que nos falta en el centro y yo voy a pelear un poco para lograr, de alguna manera, coordinar con los grupos del campus toda aquella investigación aplicada que nosotros podamos utilizar luego porque una cosa es que nosotros seamos un referente a nivel mundial y que tengamos la tecnología punta pero nos falta la investigación. -¿Cuáles son los retos de la seguridad en el mar? -Tenemos muchos retos en mente. Aquí no paramos nunca y otras veces surgen cosas nuevas que nos piden pero en el mar está todo muy normalizado, la formación, los cursos… A veces surgen nuevas tecnologías y requieren de una formación para adaptarse como el tema del trabajo «off shore». Ahí lo que hacemos son varios cursos para toda la gente que trabaja en plataformas con le objetivo de ver cómo afrontar las emergencias y, sobre todo, que si te transportas en un helicóptero y tienes un percance que puedas sobrevivir. Es lo último en lo que trabajamos. -¿Y cómo afronta desde el centro los ajustes presupuestarios? -En la situación que hay ahora mismo es complicado hacer algo nuevo porque no hay dinero para inversiones. Hay que ver de qué manera podemos poner algo en marcha. Las intenciones las tenemos. -Tomó posesión hace pocas semanas. ¿Cómo está resultando el «aterrizaje»? -Estoy contento, es una actividad muy bonita y cambiante. Aquí es todo diferente todos los días. Aunque conocía el centro no es lo mismo desde afuera que vivir dentro. Primero, porque la gestión aquí es de una entidad pública estatal (la empresa madre es Sasemar), con lo cual de alguna manera funcionamos como una empresa privada teniendo que buscarnos los clientes. La ventaja es que somos un referente no sólo en España sino en Europa y en el mundo y eso hay que hacerlo ver. Tuvimos aquí hace 15 días al jefe de seguridad a nivel mundial de British Petroleum, y eso no está alcance de cualquier país. -¿Qué otros clientes les visitan? -Por nuestras instalaciones han pasado fabricantes holandeses de unas bombas que fueron las que se utilizaron en el tsunami de Japón para refrigerar los reactores de Fukushima. Ellos eran los que tenían la tecnología operativa y fueron los únicos que pudieron ayudar. Tanto es así que ahora todos los gobiernos europeos quieren hacer obligatorio en todas las centrales nucleares que haya un equipo de estas características que es capaz de bombear a una distancia de hasta kilómetro y medio. Pues bien, esas pruebas se hicieron aquí y hay que darles visibilidad porque es un atractivo para Gijón que tengamos algo de este nivel en la ciudad. Coañés de nacimiento, el nuevo director del Centro de Seguridad Marítima «Jovellanos» es capitán de la Marina Mercante y doctor en Marina Civil por la Universidad de Oviedo. Ha ejercido como profesional entre 1973 y 1985, los dos primeros años en la naviera gijonesa Santa Catalina de pabellón español, donde navegó bajo las órdenes del actual director de la Marina Mercante, el gijonés Rafael Rodríguez Valero. Después se embarcó durante ocho años en pabellón extranjero en Utah Transport Co. (USA), Norwegian Gas Carriers (Noruega), Gazocean (Francia) y Esso International (USA). En 1985 inició su labor docente como profesor adjunto en la Escuela de Marina Civil de Gijón, donde ocho años después obtendría el grado de doctor. Su tesis recibiría el premio extraordinario de la Universidad de Oviedo en 1994. Hasta su nombramiento como director del Centro «Jovellanos» trabajaba en el área de contaminación marina, estudios batimétricos y seguridad marítima. Durante su etapa universitaria ha impartido numerosos cursos sobre contaminación marina.