logo1logo02logo03

El capitán Mangouras ¿héroe o villano?

 

Recientemente un capitán ha protagonizado los titulares de los periódicos: Apostolous Mangouras, único condenado tras el juicio del “Prestige” y sentenciado a nueve meses de prisión por desobedecer la orden de de enganchar el remolque del “Ría de Vigo”. Ni siquiera José María Rruíz Soroa, el más prestigioso maritimista español y abogado defensor de Mangouras, pudo evitar esta vergonzosa condena, que humilla públicamente a un capitán que no perdió ni a uno de sus tripulantes, que permaneció a bordo jugándose la vida hasta el último momento y que actuó con pericia profesionalidad y valentía en unas condiciones extremas en cuanto a la meteorología y dificilísimas por la gravedad de la avería sufrida por el buque.

La actuación de Mangouras desde las 15.10 del martes 13 de noviembre, momento en que un fuerte golpe, como una explosión, en el costado de estribor indica la rotura de las planchas y el comienzo  de la vía de agua, hasta poco después del mediodía del 15 de noviembre, cuando, tras casi dos días de incansable lucha para salvar el buque , el capitán, con unos pocos tripulantes más que habían permanecido a su lado, se ve obligado a abandonar el buque, no puede menos que calificarse de ejemplar, por no decir heroica.

Los políticos españoles tienen fama de hablar poco inglés, lo mismo debe pasar con algunos jueces, como el magistrado Juan Luís Pia, presidente del tribunal que juzgo a Mangouras, ya que la base para condenarle por desobediencia grave, que no por delito medioambiental, fue su frase, trasmitida por radio, “Tug Boat receives orders from the owners not from me”   que fue traducida de manera sesgada o torpe comoque “él solo recibe órdenes de su armador” cuando obviamente lo que quería decir Mangouras era que el remolcador recibía órdenes del armador y no suyas, como no podía ser de otra manera y bien sabe cualquiera que esté un poco familiarizado con las operaciones de salvamento.

Vayan pues estas breves líneas en homenaje a un marino cabal y valiente, al que se criminalizó injustamente, se expuso en todos los medios como un delincuente, esposado y custodiado por agentes d  la guardia Civil recién desembarcado del helicóptero que le rescató, se le privó de libertad durante tres meses, se le obligó a permanecer en España durante dos años antes de permitírsele volver a su país, y finalmente, como si todo eso hubiera sido poco, se le utilizó de chivo expiatorio, condenándole a nueve meses de prisión, mientras los políticos, los armadores, la sociedad de clasificación, los fletadores, los inspectores, el astillero chino responsable de la chapucera reparación que se hizo en marzo de 2001, es decir, todos los agentes que han tenido un papel significativo en este siniestro, se van de rositas, reforzando la convicción cada vez más extendida entre los ciudadanos españoles de que la justicia en este país, si no es un cachondeo, al menos no hay quien la entienda.

José Manuel Díaz Pérez, capitán de la marina mercante.

Publicado en el diario El Comercio, de Gijón. 18 de noviembre de 2013,