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GUARDIAS MARINAS. Real Academia de

 

 

 

LA REAL COMPAÑÍA DE GUARDIAS MARINAS

Para formar a los futuros oficiales de la recién formada Armada se crea, por Real Decreto de 15 de abril de 1717, la Real Compañía de Guardias Marinas, el primer antecedente de la actual Escuela Naval Militar.

A finales de 1716 su creación estaba decidida pues los distintos delegados de las provincias marítimas habían recibido instrucciones sobre la forma de elección de los futuros alumnos. 

 El Príncipe de Campo Florido, Comandante General de la provincia y capital de Guipúzcoa, animó a la juventud a incorporarse al servicio de la Armada ya que el Rey había determinado establecer este importante Cuerpo.

AMN- Ms.040/160

La Real Compañía de Guardias Marinas fue establecida en el Departamento marítimo de Cádiz, en el aristocrático barrio del Pópulo.

La institución comprendía dos estructuras: una docente (Academia) y otra militar (Compañía).

En la primera radicaba la enseñanza, con sus clases, biblioteca y armeros, que se instaló en un caserón de Don Juan de Villavicencio, perteneciente a la nobleza, y a una familia en la que figuraron varios regidores de Cádiz, afincada en Jerez ; y la “posada” o cuartel, que empezó a funcionar algo más tarde.

Desde las primeras disposiciones se separan las funciones del Comandante de la Compañía, al que correspondía la formación militar de los Guardias Marinas, de las funciones del Director de la Academia, responsable de la formación científica.

Además del profesorado militar, la Academia contaba con profesores civiles a los que se denominaba maestros, muchos de ellos pilotos de prestigio.

La enseñanza en la Academia de Guardias Marinas

Patiño, que pensó que los jóvenes aspirantes a oficial de Marina debían de proceder de la nobleza, creó un sistema mixto de enseñanza que conjugaba las enseñanzas teóricas indispensables para navegar, con la práctica de los hombres de mar, a la vez que se les inculcaba espíritu de cuerpo y amor a la Patria, tomando como referencia el modelo francés, establecido en 1682, en el que los cadetes o “gardes de marine” proceden de la nobleza francesa y reciben una formación casi exclusivamente académica, y el modelo inglés en el que toda la formación está basada en la experiencia adquirida a bordo de los buques.

 Para el ingreso en la Academia sólo se exigía, en un principio, examen de las cuatro reglas y no exceder de los 18 años; los que no poseían antecedentes de nobleza y tenían más edad, podían ingresar como “aventureros” (algo parecido a marinero distinguido) aunque se incorporaban al mismo régimen de estudios y formación que los Guardias Marinas. Esta categoría sería suprimida en 1824.

Como “aventureros” ingresaron marinos tan insignes como el teniente General Antonio Ulloa, el jefe de escuadra Santiago Liniers, el que fue en varias ocasiones ministro de Marina Francisco de Paula Pavía, y otros muchos.

El Plan de Estudios, diseñado en la “Instrucción” de Patiño de 1717, estaba concebido dentro de los esquemas clásicos, probablemente inspirado por su director Francisco de Orbe, no existiendo una diferencia sustancial con los programas de formación de pilotos existentes hasta el momento.

El Plan de Estudios comprendía una formación teórica, dividida en semestres, y otra práctica en los buques.

En el primer régimen de estudios de la Academia, cursaban las siguientes materias: aritmética, álgebra, geometría, trigonometría, cosmografía, náutica, fortificación, artillería teórica y práctica, armamento, evolución militar, construcción naval, maniobra de naos, música, esgrima y danza.

Los programas fueron modificándose con frecuencia, no encontrándose el rumbo adecuado para diseñar un plan de estudios, acorde con las necesidades que las circunstancias del momento demandaban, hasta la llegada de Jorge Juan a la Compañía y de Luis Godin a la Academia.

Realizado por: Dra. Carmen Torres López. Órgano de Historia y Cultura Naval. Subsistema Archivístico de la Armada

Notas de AEMC

El primer director académico fue un marino civil, Francisco del Orbe, que venía desempeñando el mismo cargo en el Real Colegio de San Telmo en Sevilla.

Como profesor de matemáticas se incorporo otro capitán de la marina civil, Pedro Manuel Cedillo, procedente también del Real Colegio San Telmo de Sevilla.  Cedillo pasaría posteriormente a ser director de la Academia de Guardias Marina.

La política de Patiño no parece ofrecer dudas en cuando al desmantelamiento de la Marina Civil en favor de la Armada.

La Casa de Contratación también sería desmantelada en 1790, si bien con anterioridad a esa fecha ya estaba sufriendo los avatares de la nueva política borbónica.