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Marina civil. Los capesize al desguace

Desde 2008 hasta este año, la capacidad de transporte de carga a granel se ha duplicado. Los armadores estimaron que la economía china seguiría creciendo al ritmo de un 10 % anual. Sin embargo, como ha ocurrido en otras a ocasiones a lo largo de la historia esas expectativas se han quebrado bruscamente, de tal modo que la economía se encuentra en sus niveles más bajos desde hace 25 años.
Consecuentemente sobran barcos. De los 6.155 buques conocidos como capesize, es decir buques de grandes dimensiones para navegar rodeando el Cabo de Buena Esperanza, sobran muchos.
Algunos especialistas en la materia, lejos de ofrecer una esperanza de recuperación, señalan que a lo largo de 2016 es probable que asistamos a un segundo desplome, lo cual agravaría aún más la situación.
Algunos navieros han confirmado grandes pérdidas en su cuenta de resultados.
La consecuencia lógica del exceso de oferta de bodega, es el desplome de los fletes. Esta situación propicia que muchos buques no lleguen a cubrir un terco de sus costes diarios de explotación. Algunos calculan que las pérdidas alcanzan unos 14.000 $ diarios.
La caída del precio de los buques
Quienes han sabido anticiparse al desplome de fletes es posible que hayan conseguido vender sus barcos a un precio razonable, pero esa no ha sido la salida de la mayor parte de los navieros, y se encuentran que un capesize que en 2014 tenía un precio de 65 millones de dólares, su valor actual no supera los 35 millones de dólares. Esa situación es aún más grave para aquellos navieros que tienen que hacer frente a las cargas financieras derivadas de la adquisición de los barcos.
El desguace como solución.
En el año 2015 se estableció un record al registrarse el desguace de unos 85 capesize, pero algunos expertos consideran que habría que alcanzar la elevada cifra de 340 demoliciones para alcanzar un cierto equilibrio en el mercado.
Este tipo de crisis son demoledoras para el conjunto de los interés que desarrollan economías y negocios en torno a las actividades navieras. Pero no cabe duda que los marinos civiles serán unos de los más perjudicados por esta nueva crisis del transporte marítimo internacional.